
ACTO # 1:
Una niña de 8 años va caminando por la calle junto a su hermana menor y su madre, la niña llevaba casi una hora con ganas de orinar. Cada segundo que pasaba le resultaba más difícil el contener la orina dentro de su cuerpo, intentó varios trucos viejos como cruzar las piernas, respirar profundamente y sentarse tranquilamente por unos instantes para tratar de pensar en otra cosa que no fuera la necesidad imperiosa de miccionar. Y aunque se esforzó de manera sobrehumana llego el momento en que ya sentía que la situación se salía de su control. Entonces le dijo a su madre:
-¡Mami!, ¡ya no aguanto más!, en serio ya no puedo ¿qué hago?...
-Pues ni modo haces pipí aquí.- Señaló un árbol de tamaño discreto sin mucho follaje. Ciertamente la calle estaba desierta, la acera era amplia y la casa que estaba junto al árbol parecía estar inhabitada.
-Pero me van a ver.- Replicó la niña que aunque tenía 8 años ya tenía un sentido del pudor desarrollado.
-No te ve nadie, mira, no hay nadie por aquí, yo te hago "casita".
La niña obedeció no muy convencida pero la urgencia de su situación no le permitió discutir en ese momento. Acto seguido bajó su short color rosa y las bragas y comenzó a orinar. Un largo suspiro de alivio salió de su pequeño pecho... Por fin pudo relajarse; sin embargo, cuando la vejiga solo había descargado la mitad de su contenido un joven de unos 17 años apareció sorpresivamente en la puerta de la casa que hace unos segundos parecía inhabitada. Impávido, no podía dar crédito a lo que sus ojos le mostraban.
La pequeña niña al percatarse de su improvisado espectador corrió agitadamente como si con eso fuera a remediar su embarazosa situación y con todo el ajetreo se olvidó de subir de nuevo las bragas y short, algún delgado río de orina escurrió por sus pequeñas piernas mientras a lo lejos escuchó los gritos de su madre rogándole que regresara...
ACTO #2
Algunos años han pasado y nuestra niña del primer acto aparece en la escena, ahora tiene 16 años y aunque aún conserva la típica frescura de un rostro infantil, su cuerpo dibuja las formas redondeadas de una mujer. Se encuentra de vacaciones en una playa típica del pacífico mexicano. De repente se le ocurre una magnífica idea: va a broncear su cuerpo, en especial la espalda, abdomen y una parte del pecho. Esta harta de esa piel pálida (especialmete pálida en las zonas anteriormente mencionadas) que la ha caracterizado siempre y cree que bronceada se verá más atractiva. Decide quitarse la playera que traía puesta encima del traje de baño y opta por no aplicarse protector solar.
Unos minutos después, ahí se encuentra ella bajo la fuerza del sol jugando a la pelota con su primo de 12 años. Se esta divirtiendo como nunca, la pelota pasa de lado a lado de una red improvisada y de repente la joven trata de lucirse brincando lo más alto posible. En su intento por alcanzar la pelota estira el brazo de una forma tan brusca que sin querer desató un tirante de su traje de baño y un seno queda expuesto a la vista de todos. Se levanta de la arena y grita "fuera". Luego escucha que le dicen "se te desabrochó tu traje" y solo hasta entonces se percata del incidente...
ACTO # 3
De nuevo pasan algunos años y nuestra protagonista tiene ahora 21 años, ya tiene novio y todo es novedad. Quiere ser acariciada y tocada solo por él y en partes de su cuerpo donde nunca antes alguien la había tocado. La escena se desarrolla esta vez en la sala de su casa. Ella esta con su novio sentada en el sillón más grande, conversan de cosas con sentido y sin sentido al mismo tiempo. De repente se quedan callados sin saber que decir, se miran fijamente uno al otro y comienzan a besarse apasionadamente. La emoción los domina y de repente él pone una mano sobre su pecho, ella cree que no debería tocarla ahí pero la calidez de esa mano la vence y acepta la acaricia. Unos instantes más tarde él pone su otra mano en el otro pecho pues parece que no fuera suficiente con solo tocar uno. Ella se deja acariciar y sorpresivamente descubre que él desabrocha hábilmente el sostén y con un movimiento ágil logra descubrir el torso de ella, ahora no hay ninguna barrera que le impida a él para disfrutar de los encantos de ella. Pero de un instante a otro la situación cambia de dulce a tensa porque una persona aparece sorpresivamente en la sala: es la hermana de nuestra protagonista quien pasó de largó por la sala, haciendo como que no había nadie ahí; mientras él deja sus manos en los senos de ella para evitar exhibirla y ella se encorva hacia él para cubrir su parcial desnudez. La hermana entra a la cocina toma un vaso de agua y no puede pasarla, la escupe y comienza a burlarse de la avergonzada pareja...
ACTO # 4
Pasa un año más ¿o dos, o tres, o cuatro, o cinco o mil?, bueno el tiempo ya no importa tenemos a nuestra amiga sentada en una banca con muchacho guapo, mayor que ella por dos años. Parece que hay química entre ellos y se suscita el siguiente diálogo:
ÉL: Voy a ir a "X" lado, ¿no me das un "ride"?
Ella por dentro se siente eufórica de que él la halla invitado pero al mismo tiempo desilusionada y le contesta
ELLA: Sabes que si tuviera carro te daría ese "ride" sin que me lo pidieras, lo siento...
ÉL: Cof, cof, arrr... Emmm, si, se me olvidaba que no tienes carro, cof, cof...
Ella se lamenta de no tener automóvil. Al día siguiente se encuentra a una amiga que le dice:
Amiga: ¿Vas a "Y" lado?, yo te doy un "ride"...
Ella: ¿Un "ride"?...
Amiga: Si, o sea yo te acompaño...
Ella: ¡Un "ride"!, ¡un "ride"! y la muy imbécil le dije que no tenía carro...
¿Cómo se llamo la obra?
Respuesta: Momentos memorablemente vergonzosos de estupidez extrema de B.F.G.R., (a.k.a Fabiola)
P.D. ¡Trágame tierra!...
P.D. 2 ¿Porqué yo?, ¿porqué siempre a mí?, sniff, sniff, sniff... No se burlen sniff...




