lunes, diciembre 31, 2007

Adiós 2007 (El año de los cambios)

Adiós 2007, adiós. Te prometo que nunca te olvidaré porque realmente marcaste mi vida; dejaste tu huella en mí, una huella que no se podrá borrar nunca. Significaste para mí lograr la independencia, me llenaste de retos que nunca había imaginado, me diste la oportunidad de ejercer profesionalmente, me diste nuevos amigos, me hiciste cambiar (aunque todavía sigo siendo depresiva, no lo puedo remediar, árbol que nace torcido...), me hiciste crecer en todos los aspectos (menos en el físico, ya estoy muy vieja para eso ambos lo sabemos ja, ja, ja). Me hiciste vivir la vida al máximo (gracias R.E.O.).
Hubo de todo; momentos dulces y tragos amargos. Es cierto que en tu estancia extrañé de sobremanera a mi familia (en especial a mi querida madre). Tuve que dejar todo y a todos a los que hasta hace un año eran mi mundo y no fue fácil. Llegué a un lugar donde no conocía a una sola persona y la soledad hizo de las suyas, me sofocó; me hizo sentir que no podría con el reto; pero aquí estoy; todavía en pie (aunque no sé como), contemplando tu agónico final.
Adiós viejo amigo, sé que nunca volverás, pero ten en cuenta que te extrañaré hasta el último día de mi existencia....

miércoles, diciembre 12, 2007

El mar y yo...



Estoy sola, el mundo parece ser una isla desierta. No hay nada a kilómetros de distancia, solo el mar. El mar y su sonido tan peculiar, tan único; algunas veces arrullador, a veces como miel para mis oidos otras tan monótono que me lleva al hastío. El mar que para multitudes de poetas resulta tan hermosa y deliciosamente romántico, el afrodisiaco más potente para otros y sin duda una obra magistral de la generosa Gaia . El mar que con sus olas limpia las playas a las que baña en cuestión de segundos.El mar espumoso que al mojar mis pies me da la sensación de llevarme hacía él, como si le perteneciera, pero luego, de nuevo me regresa, como si se arrepintiera de llevarme. Me lleva y me regresa... Me lleva y me regresa... Me lleva y me regresa...
El mar cubre literalmente todo el planeta, tres cuartas partes pare ser más precisa; da vida a muchos seres, es omnipotente y ubicuo parece que fuera Dios. Parece como si tuviera personalidad, en ocasiones predecible y voluble con la influencia de la luna, tranquilo, apasionado pero también caprichoso y cuando se enfurece resulta tan violento que en segundos lo puede destruir todo. A veces es cálido o frío dependiendo la latitud y que decir de su irónico sabor a sal.... Esa sal que no me permite beber de él porque simplemente me mataría. Debo confesar que más que admiración me infunde temor y cierta desconfianza. Sin embargo no puedo dejar de sentir su suave balanceo, me lleva y me regresa, me lleva y me regresa.
Estoy sola y mi única compañía somos el mar y yo. El inmenso mar de personas que me rodean... Me lleva pero al final me regresa a donde siempre estado, al lugar del que nunca me moví en realidad. Me deja a mi suerte desde donde comenzé todo, me deja solo conmigo...