miércoles, diciembre 31, 2008

Este no es el típico post de fin de año...


Así es... ya me enfadé de plasmar por escrito, al final de cada año, lo que me sucedió, lo que hice, lo que dejé de hacer, mis anhelos, mis frustraciones, mis triunfos, mis derrotas. Así que esta vez decidí no hacerlo por varias razones:
1. Estoy tan hastiada de mí y de la manera en la que me complico la vida que no quiero ya ponerlo por escrito. Es suficiente martirizarme a mí misma diariamente (consciente e inconscientemente), el resto del mundo (si ¡cómo si muchos se interesaran por leer este gris espacio!) no tiene porque soportar mis complejos y contrariedades. Bastante materia fecal hay (en sentido literal y figurado) en el mundo (y más en el ciberespacio), yo no quiero contribuir aumentándola.
2. El 99.99% del tiempo estoy pensando en el pasado. No quiero escribir (por el momento) algo sobre el pasado.
3. No hay mucho que contar de mi vida en este año, de hecho es habitual que nunca tenga nada que contar sobre mí. En resumen, no tengo vida social.
4. No tengo propósitos para el 2009, de hecho nunca me propongo nada en año nuevo. Para mí cualquier día es bueno para fijarse metas ¿porqué hacerlo el mismo día que el resto del vulgo?.
5. ¿Deseos y esperanzas para el año que esta por comenzar?... No son numerosos (para variar) y con lo predecible que soy no vale gastar líneas en mencionarlos.
6. Vuelvo a recalcar (como lo mencioné desde el primer post) que no tengo ninguna fuente de inspiración y la comunicación escrita no es mi fuerte.
Hay más razones para no escribir algo relacionado con el año que termina pero no las pondré para no hacer más tedioso el escrito (¿podría ser aún más tedioso?). Solo me falta decir que termino el año con dolor de espalda, más vieja, tomando somníferos.
Y justo cuando estoy por terminar el post me doy cuenta de que por más que intenté escribir algo menos pesimista no lo logré… Maldición, en penitencia tendré que escuchar banda (y a Rigo Tovar) toda la noche de hoy, ver cine mexicano de “ficheras”, guardar un año de silencio por los zapatazos que no recibió Bush, limpiar a mi sobrina después de defecar, comer mariscos y coliflor, tener una conversación de más de dos minutos con mi padre, leer por lo menos un artículo de la “grandiosa” revista TV y novelas, llorar amargamente por el fin de la película de Titanic y tomar como cena de fin de año leche con galletas de animalitos… ¡Nooooo!...

P.D. Para no herir susceptibilidades les diría “Feliz año nuevo” (lo que todo mundo dice el día de hoy ) pero desgraciadamente (para mí o para el que lea esto) no soy como el “resto” así que solo me queda agradecer a quien se toma la molestia de leer este blog y desear sinceramente que tengan salud en este año que esta por comenzar…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A que pinche desmadre pero en fin, ya empezamos el año y ya estamos igual no carnalita? pero ya sabes quien està peor que vos jajaja. Ahi te ves.

Anónimo dijo...

tssss chido tu coto! Lástima q me dés lástima! Q desperdicio d vida

Anónimo dijo...

yo creo que los comentarios no debieran ser para reprochar tu forma de pensar, sino tratar de ayudarte, aconsejarte...porque definitivamente padeces de na depresión quizá endógnea si te ha pasado desde siempre, amiga ve a un psiquiatra, yo estoy yendo y me ha ido bien...ojalá mejores

Fabiola dijo...

Cada quien es libre de expresar su opinión.
Lo que me disgustó de estos comentarios fue:
a) Si el que comentó no me conoce criticó mi persona sin fundamentos y se valió solo de mis escritos donde expreso lo que pienso o siento. Una forma muy estúpida (según mi punto de vista) de etiquetar o valorar a una persona. Si este fue el caso estamos hablando de una persona estúpida e ignorante.
b) Que en el caso de que el anónimo me conozca en persona (y me halla tratado) no halla tenido el valor de decirme lo que realmente piensa en mí en mi cara. En este caso estamos hablando de una persona cobarde y superficial que aprovechará cualquier oportunidad para dar una puñalada por la espalda y a la que no vale la pena tratar.
En conclusión, sea conocido o desconocido esta en todo su derecho de expresarse; aún así me reservaré mi derecho de moderar los comentarios para que esto no se convierta en una verdulería virtual. No prestaré más atención a esta persona porque no la merece.
Para el último anónimo: ya estoy viendo a un médico aunque quiero aclarar que antes de él había consultado a dos psicológas y una psiquiatra pero en fin, no pierdo las esperanzas.
Y para concluir vuelvo a recalcar (como lo hice desde el principio) que estoy abierta a críticas y al publicar mis escritos en este espacio no busco consuelo, palabras de apoyo, felicitaciones o consejos (que siempre serán bienvenidos por supuesto). Simplemente es el blog de alguien más...
Gracias a todos los que se toman la molestia de comentar.