lunes, abril 20, 2009

Resaca (Continuación de "El maniquí")...


Los rayos del sol se cuelan por la cortina de lino y acarician su pálida y trasnochada cara, atinan dar a los ojos con las manchas obscuras encarnadas y delatadoras del exceso de la noche anterior. Ella despega con tímido esfuerzo los párpados y al instante una sensación de mareo le impide incorporarse. Jala su sábana (que en ese momento solo cubría sus piernas) para tapar su cara del sol pero es en vano, ya no podrá conciliar el sueño. Su boca esta seca y amarga, la sed hace acto de presencia. Recuerda, entonces a su inseparable amigo el vaso con agua en la mesa que hay justo al lado de su cama. Estira con exceso de pereza su mano para alcanzar el preciado líquido, remueve la sábana de su cara, no se incorpora del todo, solo lo suficiente para evitar derramar el agua. Sus movimientos son lentos y torpes, la mano tambalea, vacila un poco en alcanzar el extremo de la mesa y no lo alcanza. El recipiente vacío choca contra el piso pero no se quebra porque su golpe es amortiguado por la ropa que ella dejó en el piso hace algunas horas, no es toda: solo un suéter, la blusa blanca entallada de algodón y el sostén; no tuvo la fuerza suficiente para cambiarse de ropa solo se desnudó parcialmente y calló ciega y pesadamente a su cama.
La ausencia de ruido la hizo voltear al piso donde descubrió la ropa y su mirada se quedó fija en la blusa y entonces recordó a el amigo a quien más confianza tenía.
-Te ves muy bien en esa blusa, tus dotes femeninos se hacen más que evidentes. Hasta me puedo dar cuenta del momento en el que tienes frío.- Le había dicho su amigo (haciendo alusión a la erección de los pezones) la noche anterior mientras tomaban algunas copas con pretexto de celebrar el cumpleaños de ella.
-Tú siempre tan dulce y romántico.- Contesto ella sarcásticamente.
Y es que la confianza entre ellos era tal que ella le permitía a él decirle todo tipo de halagos y piropos, desde los más refinados (que eran pocos y contados) hasta los más vulgares (que eran más comunes y numerosos que los refinados). Todas estas veneranzas eran comunes en todas sus reuniones; desde hacía un par de años cuando le había confesado estar enamorado de ella desde que la conoció en la universidad cuando ambos iban a la mitad de sus planes de estudios (ella de licenciatura y él de maestría). No había charla (incluso telefónica), correo electrónico, mensaje por teléfono móvil o reunión el la que él dejara de recordarle como la deseaba.
-Te deseo más que a nadie... Si pudiera hacerte mía...
Así de directo, sin más rodeos, con esas palabras y con otras menos sofisticadas le recordaba que ella era el objeto de su deseo carnal. Ella nunca se sintió incómoda u ofendida por las palabras soeces de su eterno admirador. De hecho, era lo que más valoraba de él: su sinceridad, una sinceridad que frecuentemente caía en el cinismo o el descaro por parte de él pero muy apreciada por ella. Era una relación un tanto extraña, duradera y honesta pero a fin de cuentas extraña: él enamorado de ella, deseándola sexualmente y ella lo veía solo como su hermano mayor, y su confidente.
-Si alguna vez asesinara a alguien; al único al que acudiría por ayuda sería a ti, porque sé que nunca me fallarás.- Le decía ella constantemente a él.
"Al único al que acudiría por ayuda sería a ti". "Después de lo de ayer... ¿será todavía cierto esto?" se preguntaba ella ahora, enredada en la sábana y con sed exponencial. Recordó ahora la jarra de agua en su mesa, no siempre la acompañaba pero esta vez olvidó sacarla de su recámara desde hacia dos noches. No le importó ver algo de polvo propio de una habitación flotando en la superficie del agua, simplemente la ingirió con avidez, ya sentada a la orilla izquierda de su cama.
"Que cumpleaños más extraño" pensó. "Solo espero no haber echado a perder la mejor relación de amistad que he tenido"... "¿Cómo pude?, ¿cómo pude?, ¿cómo pude?, ¿qué pensará ahora de mí?" ... Se llevó las manos a la cara y la frotó violentamente...
Al recordar su parcial desnudez, tomó del piso el sostén y recordó como la noche anterior las manos de su amigo se habían posado sobre sus pechos. Ella estaba dominada por el alcohol y él por el deseo. No lograba recordar bien hasta ahora como había llegado a esa situación. Recordaba haber salido del bar con su amigo del brazo porque casi no podía mantenerse en pie. Mientras caminaban buscando el auto de él, se detuvieron en una calle obscura y solitaria... porque... porque...
"¿Porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?. Tienes que recordar porque nos detuvimos en esa acera" pensaba sentada en su cama.
"¡¡¡Aaaaahhhh!!!, ¡tenía que vomitar!, ¡por eso nos detuvimos en esa calle!".
En efecto, con la desfachatez que caracterizaba a ambos le dijo que tenía que vomitar así que llegaron a una calle obscura, eran las tres de la madrugada por lo que no había ningún testigo en la calle. Ella vació todo el contenido de su estómago junto a un árbol, luego tomó agua de una botella que él le ofreció. Después de toser y de un silencio incómodo el alcohol sacó desde el fondo de su alma todas sus penas y frustraciones y empezó a quejarse de su vida y a menospreciarse frente a su amigo. Después de las quejas llegaron los lamentos que parecían desembocar en sus ojos para escurrirse y perderse en sus suaves mejillas. Él trataba de controlarla pero ella estaba, al parecer, fuera de todo control al igual que él, que veía en esta ocasión una oportunidad de oro que ningún otro hombre podía desaprovechar porque... ¿qué mejor momento para tener un encuentro sexual con ella?... La tenía alcoholizada, frágil y deprimida. No la desaprovecharía así que después de intentar consolarla con palabras y al ver que estas no surtían ningún efecto la besó. Y ella le correspondió, aunque algo le impedía besarlo como ella acostumbraba besar a un hombre, talvez era el influjo del alcohol, o posiblemente era que no quería perder a su mejor amigo con un acostón pues era en lo que parecía iba a terminar la situación si no se detenían... La cuestión es que se sorprendió correspondiendo el beso de él varias ocasiones y luego lo sorprendió a él con las manos en sus senos.
-"¿Qué motel esta por estos rumbos?, ¿traigo preservativos?. No, no traigo pero en el motel los compro".- Pensaba él.
Ella se separó y no aceptó la caricia pero de manera desganada, a él se le salía el corazón del pecho y seguramente el falo de sus húmedas bragas. Era su oportunidad, era hoy o nunca... Y cuando nuevamente intento acariciar sus senos ella solo alcanzó a balbucear un acongojado "lo siento" se apartó de él y se abrazó ahora del árbol para volver a vomitar. Al contemplarla ahí, abrazada del árbol, desconsolada y sola, él sintió remordimiento por lo que había tratado de hacer. Y aunque el deseo lo asfixiaba por dentro, logró controlarse y le ayudó a llegar a su auto para luego dejarla en su casa cerca de las cuatro de la mañana.
Ahora ella se encontraba en su recámara semidesnuda, recordando con culpa lo ocurrido la noche anterior entre nauseas y jaquecas. Pero eso no era lo más doloroso. Lo verdaderamente lacerante era la sola incertidumbre de perder a su fiel amigo. Porque para una discapacitada social como ella, lo más difícil era volver a encontrar a una persona tan natural y auténtica en una sociedad tan llena de apariencias...

P.D. Dedicado a mi mejor amigo...

P.D.2. Este es el último escrito que pongo de esta historia. La continuaré pero ya no publicaré nada aquí (ya pueden descansar de esta cadena de marihuanadas sin sentido ja, ja, ja)...

5 Enfermos han dicho...:

Future Mrs. Garcia dijo...

hola!!
se ve interesante tu blog y tus historias... pero un favor enorme!! es muy cansado de leeeerrr! por la forma en que estan los renglones tan pequeños.. no seas mala no escribas asi! pon las imagenes arriba o entre parrafos o te recomiendo que descargues algun programa para editar blogs! es critica constructiva ehh! no en mala onda!

Fabiola dijo...

Muchas gracias por el consejo (y por leerme), como ya lo he dicho estoy abierta a críticas así que no me molesta para nada tu comentario.
Sugerencia anotada.

Angel Caballero dijo...

hey! asi q nos vas a dejar a mitad de la primera temporada de "el maniqui"? en fin en favor de tu privacidad lo entiendo.

por cierto me acorde de una anecdota de un matrimonio joven en el cine, ya sentados en la sala vip (si esas lujosas donde los asientos son de piel y tienen meseros) se acerca el mesero y el pide sushi y un refresco, se dirige a ella y le dice

-"que te pido",
a lo que ella responde
-"la mano, nunca lo hiciste" -"pense que venia con las nalgas".
responde el cinicamente

Andros dijo...

Hey, Favibora esta interesante tu narracion. T faltó una ilustracion relativa a una cita o mas sexual. Xq no produces tus imagenes para q no t metas en problemas d derechos? Yo t puedo ayudar con la cámara; me hubiera gustado ver "Resaca (Continuación de "El maniquí")..." como videoblog.

Cuando vas a ir a pistear conmigo? Yo me porto bien jeje

Suscribo con el primer comentario, necesitas mejorar la edición para q sea + amigable con los lectores.

Fabiola dijo...

Andros:

¿Tengo el gusto de conocerte en persona?, no lo creo. Con respecto al relato quiero aclarar que NO ES VIVENCIAL, si bien "envejeciendo" e "insomnio" tienen gran dotación de realidad (mía por suepuesto); desde "el maniquí" y "resaca" decidí poner más ficción que realidad. ¿Porqué no poner relatos como videoblog? porque le quita un poco de magia a la lectura; es decir a la hora en que lees un relato tú imaganirás los lugares, los personajes de manera única, propia y diferente a los demás: esa es la magia de la lectura. En cuanto a la edición estoy abierta a comentarios o sugerencias específicos de como mejorar. Y para finalizar aclaro que soy abstemia ja,ja,ja...
Gracias por leerme.