Anteriormente había escrito sobre ti y no fue algo precisamente hermoso. Y ahora que trato de hacerlo de nuevo no sé ni por donde empezar, han sido tantos años de... de... (en esta parte iba a poner un sentimiento que describiera eso que me provocas pero llegué al punto de ni siquiera saber que siento por ti). Es tanto y a la vez casi nada. Son tantas cosas las que recuerdo, la aplastante mayoría son recuerdos amargos que morirán conmigo. Y es que pareciera que tu misión en la vida es estar cerca de mí para traumarme, para bloquearme, para hacerme sentir en ocasiones cierta repulsión a las demostraciones de amor (¿qué contradictorio, no?), para hacerme sentir la peor persona que ha existido en la historia de la humanidad, para hacerme sentir que soy una inútil, una fracasada, que no tiene caso esforzarme por lograr lo que quiero porque al fin y al cabo siempre terminarás diciéndome que fue en vano. En pocas palabras parece que te hubieras propuesto convertirme en una piedra que no tiene la capacidad de sentir y a veces he llegado a creer que realemnte lo lograste te felicito.
Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior eres fundamental en mi vida, porque ¿quién soy yo para juzgarte?, yo también estoy llena de defectos los cuales tú también has tenido que soportar tantos años. Y es que para mí es muy fácil criticarte pero... ¿qué sé yo de lo que tuviste que pasar para convertiste en quién eres?, a penas cruzamos un par de frases y esto porque es bastante indispensable hacerlo; pero me doy cuenta de que en realidad no sé mucho de ti, lo poco que sé es por otras personas pero no por ti... (solo recuerdo una charla contigo pero fue hace ya diez años y no estabas en tus cinco sentidos). Además falta tomar en cuenta que cuando tenías mi edad yo ya tenía casi 4 años y mi primera hermana venía ya en camino. No debió ser fácil tanta responsabilidad para alguien joven (yo le tango tanto miedo a esa situación), otros hubieran preferido huir; aunque el tema de la responsabilidad no lo quiero tocar (porque ya sabes que ella te rebasa y nos sacó adelante a todos) pues según mi percepción estas algo mal pero nunca lo has querido aceptar. Aún así todo lo manejaste a tu modo, cada quien lo hace como quiere y como puede, yo todavía no tengo la oportunidad de hacerlo y creéme que me asusta porque con lo poco que me conozco siento que seré la peor. Estoy segura de que he sido la persona que más te ha insultado en tu vida (así como yo puedo asegurar que eres la persona que más me ha insultado en toda mi vida) y aunque no lo creas me odio profundamente por eso. Es algo que nunca me podré perdonar, es algo con lo que he cargado desde hace mucho y que nunca superaré. Sé que cuando mueras seré quien más sienta remordimiento por todo y me odiaré más de lo que me odio en estos momentos que todavía estas vivo. No espero tu perdón (te lo pedí hace mucho tiempo y te valió, siempre me hiciste hacer sentir peor), siendo sincera no lo merezco y aunque me lo dieras siempre cargaré con la culpa. No sé que esperas de mí, sé que soy la peor de tus hijas, siempre me lo has dicho, pero también ten en cuenta que soy la primera y aunque no lo quieras reconocer conmigo (y con tu segunda hija) fue con quien más errores cometiste. Fuimos a las que trataste peor pero... ¿tú que ibas a saber?, ¿dónde enseñan a ser padre?. Ojalá y algún día puedas decirme o ver algo bueno en mi asquerosa persona, lo que sea. Por mi parte yo espero algún día poder decirte que a pesar de todo te quiero (aunque también te he odiado, ¿que enferma, no?) y espero algún día te lo pueda demostrar con un abrazo sin tener que soltar una sola lágirma...