Todo ocurrió muy rápida e inesperadamente, él era un hombre maduro de aproximadamente 50 años y con mucha experiencia. No lo conocía tan a fondo, razón por la cual me inspiraba cierta desconfianza. Nunca pregunté si era casado (aunque era lo más lógico) y sinceramente no quise saberlo; pasé por alto ese detalle a propósito. Lo que si sabía era que lo necesitaba para darle más variedad a mi vida. Él representaba para mí una experiencia nueva, algo desconocido, un soplo de frescura a mi rutinaria vida. Estaba enfrascada en la rutina; estaba cansada del mismo hombre de siempre.
Después de mucho pensarlo decidí aceptar su invitación y quedamos en vernos un viernes por la tarde en "su lugar especial" como él le decía . El conflicto que me trajo aceptar su invitación me quitó el sueño por días pero la curiosidad y el riesgo ante algo nuevo me emocionaron de una forma indescriptible.
Llegado el día; yo estaba nerviosa e insegura de lo que iba a hacer. Llovía a cántaros pero aún así yo llegué puntual a nuestra cita; empapada pero puntual. Toqué a su puerta y él me recibió con un fraternal apretón de manos; al verme mojoda me indicó el camino al baño para que yo pudiera quitarme el suéter y talvez acomodar mi estropeado cabello. Después de eso pasamos a una sala amueblada con sillones negros de piel muy cómodos. Había dos líneas de teléfono, un librero lleno de la más diversa literatura y un par de cuadros con toque surrealista colgaban de uno de los muros. Su presencia me intimidaba un poco; la diferencia de edades me cohibía aún más. Aún así, su suave voz me dió poco a poco la pauta para ir desprendiéndome del temor. Luego todo miedo se desvaneció, la charla se tornó realmente amena y deliciosa cuando súbitamente me dijo: "Bueno, entonces son $950" a lo que yo respondí con un "¡¡¡¿quééééé?!!!".
Así es mi querido y malpensado lector. El nuevo loquero al que visité me quería sacar un ojo de la cara el muy cabrón con su cuota V.I.P. Pero no sabe con quien se topó porque yo no vuelvo a verlo en mi mísera vida.
Luego de que vió mi cara de susto por la cuota me dijo:
ÉL: ¿Cómo andas económicamente?.
YO: Pues no muy bien.
ÉL: ¿Cuánto es lo máximo que puedes pagar?.
YO: $50.
Silencio incómodo (y yo riéndome por dentro).
YO: ¿Sabe qué?... Dejémonos de rodeos; no me pregunte cuánto es lo máximo que puedo pagar. Por más que yo le ruegue usted no aceptará que le pague $50 por sesión así que mejor dígame cuánto es lo mínimo que acepta por sesión.
ÉL: $500.
YO:Bien.
Y todavía me recetó un nuevo antidepresivo que tendré que combinar con la quetiapina. Pero pura madre que me lo tomaré. Yo iba con él para una segunda opinión y posible solución a mi insomnio y dependencia de la quetiapina. Ya no quiero meterme más porquerías al cuerpo (sin albur). Ahora como buena hija pródiga buscaré a mi antiguo loquero al cual no veo desde diciembre y mandaré al demonio a este viejo rata. Seré fiel a mi antiguo loquero. No sé si sirva de algo pero lo intentaré. Llevo poco más de un mes con una de mis recaídas y no puedo salir del hoyo (por eso ni había escrito, aunque no se preocupen no tiene nada que ver con el post anterior). Deseen suerte a esta pobre diabla.
P.D.1. No, no soy coda, tacaña o marra pero si voy cada semana a verlo me sacará en promedio $3800 al mes por solo 4 horas. Y yo no gano lo mismo que él como para darme el lujo de gastar esa cantidad de dinero por 4 horas de consulta al mes.
P.D.2. ¿En serio creyeron que les estaba contando una aventura sexual?... Ja, ja, ja... Eso es taaaaannnn improbable en mi vida...
P.D.3. ¿Me pasé con lo de los $50?... Me vale...
Después de mucho pensarlo decidí aceptar su invitación y quedamos en vernos un viernes por la tarde en "su lugar especial" como él le decía . El conflicto que me trajo aceptar su invitación me quitó el sueño por días pero la curiosidad y el riesgo ante algo nuevo me emocionaron de una forma indescriptible.
Llegado el día; yo estaba nerviosa e insegura de lo que iba a hacer. Llovía a cántaros pero aún así yo llegué puntual a nuestra cita; empapada pero puntual. Toqué a su puerta y él me recibió con un fraternal apretón de manos; al verme mojoda me indicó el camino al baño para que yo pudiera quitarme el suéter y talvez acomodar mi estropeado cabello. Después de eso pasamos a una sala amueblada con sillones negros de piel muy cómodos. Había dos líneas de teléfono, un librero lleno de la más diversa literatura y un par de cuadros con toque surrealista colgaban de uno de los muros. Su presencia me intimidaba un poco; la diferencia de edades me cohibía aún más. Aún así, su suave voz me dió poco a poco la pauta para ir desprendiéndome del temor. Luego todo miedo se desvaneció, la charla se tornó realmente amena y deliciosa cuando súbitamente me dijo: "Bueno, entonces son $950" a lo que yo respondí con un "¡¡¡¿quééééé?!!!".
Así es mi querido y malpensado lector. El nuevo loquero al que visité me quería sacar un ojo de la cara el muy cabrón con su cuota V.I.P. Pero no sabe con quien se topó porque yo no vuelvo a verlo en mi mísera vida.
Luego de que vió mi cara de susto por la cuota me dijo:
ÉL: ¿Cómo andas económicamente?.
YO: Pues no muy bien.
ÉL: ¿Cuánto es lo máximo que puedes pagar?.
YO: $50.
Silencio incómodo (y yo riéndome por dentro).
YO: ¿Sabe qué?... Dejémonos de rodeos; no me pregunte cuánto es lo máximo que puedo pagar. Por más que yo le ruegue usted no aceptará que le pague $50 por sesión así que mejor dígame cuánto es lo mínimo que acepta por sesión.
ÉL: $500.
YO:Bien.
Y todavía me recetó un nuevo antidepresivo que tendré que combinar con la quetiapina. Pero pura madre que me lo tomaré. Yo iba con él para una segunda opinión y posible solución a mi insomnio y dependencia de la quetiapina. Ya no quiero meterme más porquerías al cuerpo (sin albur). Ahora como buena hija pródiga buscaré a mi antiguo loquero al cual no veo desde diciembre y mandaré al demonio a este viejo rata. Seré fiel a mi antiguo loquero. No sé si sirva de algo pero lo intentaré. Llevo poco más de un mes con una de mis recaídas y no puedo salir del hoyo (por eso ni había escrito, aunque no se preocupen no tiene nada que ver con el post anterior). Deseen suerte a esta pobre diabla.
P.D.1. No, no soy coda, tacaña o marra pero si voy cada semana a verlo me sacará en promedio $3800 al mes por solo 4 horas. Y yo no gano lo mismo que él como para darme el lujo de gastar esa cantidad de dinero por 4 horas de consulta al mes.
P.D.2. ¿En serio creyeron que les estaba contando una aventura sexual?... Ja, ja, ja... Eso es taaaaannnn improbable en mi vida...
P.D.3. ¿Me pasé con lo de los $50?... Me vale...









