Mostrando las entradas con la etiqueta Quiero poder dormir. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Quiero poder dormir. Mostrar todas las entradas

sábado, junio 19, 2010

Mi primera infidelidad...

Todo ocurrió muy rápida e inesperadamente, él era un hombre maduro de aproximadamente 50 años y con mucha experiencia. No lo conocía tan a fondo, razón por la cual me inspiraba cierta desconfianza. Nunca pregunté si era casado (aunque era lo más lógico) y sinceramente no quise saberlo; pasé por alto ese detalle a propósito. Lo que si sabía era que lo necesitaba para darle más variedad a mi vida. Él representaba para mí una experiencia nueva, algo desconocido, un soplo de frescura a mi rutinaria vida. Estaba enfrascada en la rutina; estaba cansada del mismo hombre de siempre.
Después de mucho pensarlo decidí aceptar su invitación y quedamos en vernos un viernes por la tarde en "su lugar especial" como él le decía . El conflicto que me trajo aceptar su invitación me quitó el sueño por días pero la curiosidad y el riesgo ante algo nuevo me emocionaron de una forma indescriptible.
Llegado el día; yo estaba nerviosa e insegura de lo que iba a hacer. Llovía a cántaros pero aún así yo llegué puntual a nuestra cita; empapada pero puntual. Toqué a su puerta y él me recibió con un fraternal apretón de manos; al verme mojoda me indicó el camino al baño para que yo pudiera quitarme el suéter y talvez acomodar mi estropeado cabello. Después de eso pasamos a una sala amueblada con sillones negros de piel muy cómodos. Había dos líneas de teléfono, un librero lleno de la más diversa literatura y un par de cuadros con toque surrealista colgaban de uno de los muros. Su presencia me intimidaba un poco; la diferencia de edades me cohibía aún más. Aún así, su suave voz me dió poco a poco la pauta para ir desprendiéndome del temor. Luego todo miedo se desvaneció, la charla se tornó realmente amena y deliciosa cuando súbitamente me dijo: "Bueno, entonces son $950" a lo que yo respondí con un "¡¡¡¿quééééé?!!!".

Así es mi querido y malpensado lector. El nuevo loquero al que visité me quería sacar un ojo de la cara el muy cabrón con su cuota V.I.P. Pero no sabe con quien se topó porque yo no vuelvo a verlo en mi mísera vida.
Luego de que vió mi cara de susto por la cuota me dijo:
ÉL: ¿Cómo andas económicamente?.
YO: Pues no muy bien.
ÉL: ¿Cuánto es lo máximo que puedes pagar?.
YO: $50.
Silencio incómodo (y yo riéndome por dentro).
YO: ¿Sabe qué?... Dejémonos de rodeos; no me pregunte cuánto es lo máximo que puedo pagar. Por más que yo le ruegue usted no aceptará que le pague $50 por sesión así que mejor dígame cuánto es lo mínimo que acepta por sesión.
ÉL: $500.
YO:Bien.
Y todavía me recetó un nuevo antidepresivo que tendré que combinar con la quetiapina. Pero pura madre que me lo tomaré. Yo iba con él para una segunda opinión y posible solución a mi insomnio y dependencia de la quetiapina. Ya no quiero meterme más porquerías al cuerpo (sin albur). Ahora como buena hija pródiga buscaré a mi antiguo loquero al cual no veo desde diciembre y mandaré al demonio a este viejo rata. Seré fiel a mi antiguo loquero. No sé si sirva de algo pero lo intentaré. Llevo poco más de un mes con una de mis recaídas y no puedo salir del hoyo (por eso ni había escrito, aunque no se preocupen no tiene nada que ver con el post anterior). Deseen suerte a esta pobre diabla.

P.D.1. No, no soy coda, tacaña o marra pero si voy cada semana a verlo me sacará en promedio $3800 al mes por solo 4 horas. Y yo no gano lo mismo que él como para darme el lujo de gastar esa cantidad de dinero por 4 horas de consulta al mes.

P.D.2. ¿En serio creyeron que les estaba contando una aventura sexual?... Ja, ja, ja... Eso es taaaaannnn improbable en mi vida...

P.D.3. ¿Me pasé con lo de los $50?... Me vale...

lunes, marzo 29, 2010

Les traigo pazzz... Tsss... Les traigo pazzz...


YO: Bla, bla, bla, bla, bla...
CABRÓN IMPRUDENTE:Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
YO: Bla, bla, bla, bla.

CABRÓN IMPRUDENTE:Oye... ¿te puedo hacer una pregunta?.
YO: Claro que si (pobre diablita inocente ja, ja, ja).

CABRÓN IMPRUDENTE: ¿Tú te drogas?
.
YO (Con los pelos de punta, insegura de si había escuchado bien): ¿Qué dijiste?.
CABRÓN IMPRUDENTE: Te pregunté que si acaso te drogas.

YO (Con una mezcla de asombro e incredulidad): No, no me drogo... ¿Porqué?, ¿tengo cara de marihuana?.

CABRÓN IMPRUDENTE: No, solo era curiosidad. Tenía la duda.

YO: Ahhh...
PLOP

Y ahora me pregunto que apecto tendré para que:
1. Una señora crea que oigo voces.
2. Un cabrón que lleva poco de conocerme me pregunte si consumo drogas.
Al paso que voy ya solo me falta que un día de estos alguien me pregunte "¿Te prostituyes?" ja, ja, ja, ja. Ese día ya ni raro se me va a hacer ya que últimamente mi vida es como un circo ja, ja, ja, ja...

P.D.1. Siendo sinceros si me drogo pero es por seguir las indicaciones del loquero. Yo no quería tomar fármacos para dormir pero él me los recetó. Si soy adicta a esas porquerías es culpa de él, ¡¡¡no es mi culpa, es culpa del loquero!!!...

P.D.2. Les traigo paz, les traigo paz...

P.D.3. ¿Porqué yo?, ¿porqué yo?, ¿porqué siempre yooooooo?...

P.D.4 . Y ya por último, pues les pido su cooperación para contestar la encuesta del mes ja, ja, ja (si después de mil siglos regresan las encuestas).

domingo, marzo 07, 2010

De noche... ¿Todos los gatos son pardos?...

El día de hoy (domingo) comienzo con el rol de turno en el trabajo y precisamente me toca el turno nocturno (de 10:00 p.m. a 6:30 a.m). No es que sea floja pero... tengo tanta aversión a este jodido turno. Precisamente porque todo el tiempo que estuve en Negré (cof, cof, cof; perdón, quise decir Nestlé) rolé turno y la noche siempre le dió en la madre a mi ya alterado ciclo circadiano. Me pasaba que las últimas dos semanas de noche me iba durmiendo cada vez más tarde hasta llegar al punto en que no dormía nada... Los que tienen el susto, ajam, quise decir el gusto de conocerme en persona ya se imaginarán el aspecto de Morticia que me cargaba: pálida y con unas ojeras marca diablo. Además casi no me daba hambre, por consiguiente comía menos... Yo con tanta juventud y belleza y tener que darle en la madre a esa armoniosa presencia fisica que me caracteriza por culpa del turno nocturno (¡oh, pues!, ¡dejenme culpar a algo por mi aspecto! ja, ja, ja, ja).
Asshh y pensar que de nuevo volveré a pasar por eso... Pero ya ni lamentarse es bueno, espero que algún día pueda tener un empleo donde no tenga que rolar turno (ajá). Les dejo por hoy (como si estuvieran al pendiente de mi vida) y los que puedan duerman tranquilamente por la noche pues para muchos pobres diablos eso es un lujo.
P.D.1. "¡Pero querías ingeniería química!. ¡Pendeja!" (Mi sabia madre)...
P.D.2. Si; todavía puedo lucir peor que de costumbre pero no les daré el gusto de verme ja, ja, ja, ja...
P.D.3. Ahora si necesitor ver al loquero...
P.D.4. El concierto de Metallica estuvo chingonsísimo, cuando pueda subo los videos...

lunes, marzo 16, 2009

Insomnio (Continuación de "ENVEJECIENDO")...


Son las 3:45 a.m., todo esta obscuro y lo único que interrumpe el silencio es el canto de un grillo, el aullido de un perro extraviado en la lejanía o la tos de alguien de la habitación de al lado. Ya lleva 40 minutos despierta, no puede definir a que hora se durmió, recuerda que la última vez que consultó al reloj éste le murmuró “es la 1:08 a.m. y todavía no te duermes, ya veremos como andas mañana”. Odiaba al reloj, ese diminuto pero útil invento era su único compañero por las noches que parecían interminables. De niña siempre le llamaron la atención los relojes especialmente grandes y con péndulo, le gustaba contemplar su balanceo de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y así sucesivamente. Su vista e imaginación se perdían en la “paleta de oro” (así llamaba al péndulo en su más tierna infancia).

-¿A qué sabrá?... mmm… no lo sé. Aunque es posible que sea de chocolate. Si; debe ser de chocolate porque tiene envoltura dorada.- Y mientras ella fantaseaba con el chocolate, (que dicho sea de paso siempre ha sido su golosina favorita) el tiempo transcurría rápidamente sin que ella pudiera hacer algo por detenerlo. Aunque a esa edad ¿qué podía saber ella de la crueldad del tiempo?, ¿cómo podía comprender a los cuatro años la complejidad del término tiempo?. Solo sabía que los relojes lo medían y no comprendía porque no la dejaban manipularlos a su antojo pues anhelaba tocar sus manecillas, sentir su dureza, descubrir cuanto podían doblarse antes de romperse.


-¿Pueden quebrarse las manecillas?, ¿pican las manecillas?, ¿qué pasará si las giro al sentido contrario?, ¿qué pasará si las detengo con mis dedos?. .. Y los números ¿se pueden despegar?, ¿qué sabor tienen?, ¿para qué sirve la paleta si no te la puedes comer?, ¿porqué algunos relojes tienen paleta y otros no?... Todos los relojes deberían tener paleta.- Concluía en su inocencia infantil.


-Los relojes de péndulo son los más fastidiosos, me cansan mental y visualmente. Con su imparable balanceo me hacen sentir que el tiempo corre más a prisa de lo que corre en un reloj normal.- Pensaba llegada a la edad adulta.

Aún así; la silueta delgada y agraciada, la prominente altura, la claridad de sus números y la firmeza de sus manecillas que le dan al reloj de péndulo un aire aseñorado, tétrico y fantasmal le parecían extrañamente bellos a ella. Le traía a la mente la sutil elegancia de un hombre de unos cuarenta y cinco años, vestido con su mejor traje de gala, serio, misterioso, seguro de sí mismo, exitoso, inalcanzable para muchos. ¿ Sería más bien que esa imagen era en realidad el concepto que ella tenía del tiempo?. En su clase de física aprendió a definir el tiempo como “la duración de un evento”, pero esa era una mera definición de una de las ciencias exactas . El diccionario definía al tiempo como “Magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo”. Alguna vez en sus tiempos de ocio leyó sobre la teoría de la relatividad y la paradoja de los gemelos y ni la visión relativista de la duración de éste cambió su visión del tiempo. Este se erigía ante ella como un ente feroz que la quería devorar.


-Siempre sigue hacia adelante, no se detiene a reflexionar, continua decidido su carrera. Yo debería ser así.- Se decía frecuentemente.


Hizo a un lado su sábana, se incorporó hasta quedar sentada sobre su lecho y tomó agua de un baso que normalmente dejaba en una mesa cercana a su cama. Volvió a la cama decidida a dormir , se acostó en posición fetal sobre su lado derecho cuando su vista chocó con su chocante compañero noctívago. Estiro el brazo para alcanzarlo y antes de apagarlo le dijo:


-Soy consciente de que el tiempo no se detiene, sé cuanto lo he desaprovechado pero ya basta de recordármelo maldito reloj barato. Ya me harté de que todas las noches estemos juntos haciendo el balance de cada día: lo que hice o lo que dejé de hacer o peor aún es ponernos a hacer juntos el balance de mi vida, cosa que sucede muy a menudo. Así es que ya cállate y déjame dormir tranquila.-

Y luego procedió a apagar el artefacto y lo aventó al piso (como si con eso fuera a remediar borrar los efectos del tiempo perdido) provocando un leve y desfragmentador ruido. No se dignó a echar un vistazo al pobre reloj, quería olvidarse aunque sea por un tiempo breve (¡vaya paradoja!) del tiempo. El tiempo la abrumaba, tiempo por aquí, tiempo por allá, en todas partes la acechaba. Solo balbuceó mentalmente antes de dormir para ella misma:


-Creo que ya es tiempo de cambiar de medicamento, este somnífero cada vez es menos efectivo…

Y así calló dormida después de las cuatro de la madrugada, dirigiendo su último pensamiento consciente al tiempo...


P.D. Quiero poder dormir como la gente normal...

P.D.2. Había pensado subir un post titulado "Que alguien me diga como dormir" donde iba a describir mi problema de insomnio y al final me puse a escribir y escribir; y sin querer terminé por darle continuidad al escrito de envejeciendo en fin, cosas de la vida. Quien sabe y al final si termine haciendo un libro. Un libro aburrido pero al fin un libro mío y cumpliré con eso de que en la vida hay que hacer tres cosas: "escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo". A ver que sucede...

P.D.3.Ningún reloj resultó dañado en la realización de este post...