domingo, abril 26, 2009

Ensalada amarga de Fabiola...


Tome a la más verde de las Fabiolas, lávela y luego déjela reposar unos minutos en agua para rehidratarla. Deshójela lenta y cuidadosamente ya que las hojas exteriores son duras pero se ablandan a medida que llegue al corazón. Proceda a cortarla en cuadritos, mézclela con trozos de lechuga (para conciliar el sueño), agregue pimienta negra para refinar el sabor sarcástico y luego añada trozos de algún vegetal rojo intenso (puede ser betabel o rábano) para atenuar la palidez del platillo. Agregue ahora sal al gusto, no es necesario el limón, Fabiola es muy ácida por naturaleza.
Para finalizar introduzca su ensalada al refrigerador para mantenerla fría y distante. Sírvase siempre sola, no acompañe o mezcle con otro alimento.

Advertencia: la ingesta puede provocar crisis existencial, depresión, confusión y desorientación mental. En caso de presentar estos u otros síntomas acuda de inmediato a su psiquiatra.

P.D. Idea original de Caballero.

lunes, abril 20, 2009

Resaca (Continuación de "El maniquí")...


Los rayos del sol se cuelan por la cortina de lino y acarician su pálida y trasnochada cara, atinan dar a los ojos con las manchas obscuras encarnadas y delatadoras del exceso de la noche anterior. Ella despega con tímido esfuerzo los párpados y al instante una sensación de mareo le impide incorporarse. Jala su sábana (que en ese momento solo cubría sus piernas) para tapar su cara del sol pero es en vano, ya no podrá conciliar el sueño. Su boca esta seca y amarga, la sed hace acto de presencia. Recuerda, entonces a su inseparable amigo el vaso con agua en la mesa que hay justo al lado de su cama. Estira con exceso de pereza su mano para alcanzar el preciado líquido, remueve la sábana de su cara, no se incorpora del todo, solo lo suficiente para evitar derramar el agua. Sus movimientos son lentos y torpes, la mano tambalea, vacila un poco en alcanzar el extremo de la mesa y no lo alcanza. El recipiente vacío choca contra el piso pero no se quebra porque su golpe es amortiguado por la ropa que ella dejó en el piso hace algunas horas, no es toda: solo un suéter, la blusa blanca entallada de algodón y el sostén; no tuvo la fuerza suficiente para cambiarse de ropa solo se desnudó parcialmente y calló ciega y pesadamente a su cama.
La ausencia de ruido la hizo voltear al piso donde descubrió la ropa y su mirada se quedó fija en la blusa y entonces recordó a el amigo a quien más confianza tenía.
-Te ves muy bien en esa blusa, tus dotes femeninos se hacen más que evidentes. Hasta me puedo dar cuenta del momento en el que tienes frío.- Le había dicho su amigo (haciendo alusión a la erección de los pezones) la noche anterior mientras tomaban algunas copas con pretexto de celebrar el cumpleaños de ella.
-Tú siempre tan dulce y romántico.- Contesto ella sarcásticamente.
Y es que la confianza entre ellos era tal que ella le permitía a él decirle todo tipo de halagos y piropos, desde los más refinados (que eran pocos y contados) hasta los más vulgares (que eran más comunes y numerosos que los refinados). Todas estas veneranzas eran comunes en todas sus reuniones; desde hacía un par de años cuando le había confesado estar enamorado de ella desde que la conoció en la universidad cuando ambos iban a la mitad de sus planes de estudios (ella de licenciatura y él de maestría). No había charla (incluso telefónica), correo electrónico, mensaje por teléfono móvil o reunión el la que él dejara de recordarle como la deseaba.
-Te deseo más que a nadie... Si pudiera hacerte mía...
Así de directo, sin más rodeos, con esas palabras y con otras menos sofisticadas le recordaba que ella era el objeto de su deseo carnal. Ella nunca se sintió incómoda u ofendida por las palabras soeces de su eterno admirador. De hecho, era lo que más valoraba de él: su sinceridad, una sinceridad que frecuentemente caía en el cinismo o el descaro por parte de él pero muy apreciada por ella. Era una relación un tanto extraña, duradera y honesta pero a fin de cuentas extraña: él enamorado de ella, deseándola sexualmente y ella lo veía solo como su hermano mayor, y su confidente.
-Si alguna vez asesinara a alguien; al único al que acudiría por ayuda sería a ti, porque sé que nunca me fallarás.- Le decía ella constantemente a él.
"Al único al que acudiría por ayuda sería a ti". "Después de lo de ayer... ¿será todavía cierto esto?" se preguntaba ella ahora, enredada en la sábana y con sed exponencial. Recordó ahora la jarra de agua en su mesa, no siempre la acompañaba pero esta vez olvidó sacarla de su recámara desde hacia dos noches. No le importó ver algo de polvo propio de una habitación flotando en la superficie del agua, simplemente la ingirió con avidez, ya sentada a la orilla izquierda de su cama.
"Que cumpleaños más extraño" pensó. "Solo espero no haber echado a perder la mejor relación de amistad que he tenido"... "¿Cómo pude?, ¿cómo pude?, ¿cómo pude?, ¿qué pensará ahora de mí?" ... Se llevó las manos a la cara y la frotó violentamente...
Al recordar su parcial desnudez, tomó del piso el sostén y recordó como la noche anterior las manos de su amigo se habían posado sobre sus pechos. Ella estaba dominada por el alcohol y él por el deseo. No lograba recordar bien hasta ahora como había llegado a esa situación. Recordaba haber salido del bar con su amigo del brazo porque casi no podía mantenerse en pie. Mientras caminaban buscando el auto de él, se detuvieron en una calle obscura y solitaria... porque... porque...
"¿Porqué?, ¿porqué?, ¿porqué?. Tienes que recordar porque nos detuvimos en esa acera" pensaba sentada en su cama.
"¡¡¡Aaaaahhhh!!!, ¡tenía que vomitar!, ¡por eso nos detuvimos en esa calle!".
En efecto, con la desfachatez que caracterizaba a ambos le dijo que tenía que vomitar así que llegaron a una calle obscura, eran las tres de la madrugada por lo que no había ningún testigo en la calle. Ella vació todo el contenido de su estómago junto a un árbol, luego tomó agua de una botella que él le ofreció. Después de toser y de un silencio incómodo el alcohol sacó desde el fondo de su alma todas sus penas y frustraciones y empezó a quejarse de su vida y a menospreciarse frente a su amigo. Después de las quejas llegaron los lamentos que parecían desembocar en sus ojos para escurrirse y perderse en sus suaves mejillas. Él trataba de controlarla pero ella estaba, al parecer, fuera de todo control al igual que él, que veía en esta ocasión una oportunidad de oro que ningún otro hombre podía desaprovechar porque... ¿qué mejor momento para tener un encuentro sexual con ella?... La tenía alcoholizada, frágil y deprimida. No la desaprovecharía así que después de intentar consolarla con palabras y al ver que estas no surtían ningún efecto la besó. Y ella le correspondió, aunque algo le impedía besarlo como ella acostumbraba besar a un hombre, talvez era el influjo del alcohol, o posiblemente era que no quería perder a su mejor amigo con un acostón pues era en lo que parecía iba a terminar la situación si no se detenían... La cuestión es que se sorprendió correspondiendo el beso de él varias ocasiones y luego lo sorprendió a él con las manos en sus senos.
-"¿Qué motel esta por estos rumbos?, ¿traigo preservativos?. No, no traigo pero en el motel los compro".- Pensaba él.
Ella se separó y no aceptó la caricia pero de manera desganada, a él se le salía el corazón del pecho y seguramente el falo de sus húmedas bragas. Era su oportunidad, era hoy o nunca... Y cuando nuevamente intento acariciar sus senos ella solo alcanzó a balbucear un acongojado "lo siento" se apartó de él y se abrazó ahora del árbol para volver a vomitar. Al contemplarla ahí, abrazada del árbol, desconsolada y sola, él sintió remordimiento por lo que había tratado de hacer. Y aunque el deseo lo asfixiaba por dentro, logró controlarse y le ayudó a llegar a su auto para luego dejarla en su casa cerca de las cuatro de la mañana.
Ahora ella se encontraba en su recámara semidesnuda, recordando con culpa lo ocurrido la noche anterior entre nauseas y jaquecas. Pero eso no era lo más doloroso. Lo verdaderamente lacerante era la sola incertidumbre de perder a su fiel amigo. Porque para una discapacitada social como ella, lo más difícil era volver a encontrar a una persona tan natural y auténtica en una sociedad tan llena de apariencias...

P.D. Dedicado a mi mejor amigo...

P.D.2. Este es el último escrito que pongo de esta historia. La continuaré pero ya no publicaré nada aquí (ya pueden descansar de esta cadena de marihuanadas sin sentido ja, ja, ja)...

martes, abril 14, 2009

Yellow Belt...

Ayer me hicieron el exámen para pasar a cinta amarilla en el taekwondo y lo conseguí. No estuvo difícil, consistió en realizar algunas patadas, golpes y defensas básicas y la forma para principiantes Kicho Il bo; no me equivoqué pero según el maestro tengo que marcar más la posición abierta de las piernas y cuidar que el pie de atras quede siempre al frente a la hora de girar lo cual en realidad es complicado si se toman en cuenta los giros y movimientos de las manos, además de que siempre se debe tener la espalda derecha y la vista al frente. Y pensar que la siguiente forma (Taeguk Il Jang) ya incluye patadas me pone un poco de nervios pero no me daré por vencida.
Para finalizar no podía faltar el clásico combate, no hubo ganadora (fue mujer contra mujer) ni perdedora; simplemente se calificó la actitud, los movimientos y la técnica de estos. Aquí algo que se me hace curioso es que cuando inicié le tenía pánico al dolor pero con el tiempo dejé el miedo a un lado y ahora hasta disfruto los combates. No me importa si pierdo o si gano, ni tampoco el dolor de los golpes en ese momento (ya tengo varias bolas en las pantorrillas y una en el brazo) puede oirse enfermo pero hay algo de placer en el dolor (no soy masoquista). Mi estilo hasta ahora es siempre atacar antes que el adversario, no demostrar dolor (aunque por dentro ya casi llore) durante el combate y atacar, atacar, atacar. Soy muy aguerrida ja, ja, ja, es como desinhibirme y dejar salir ese animal salvaje que llevo dentro aagggrrr... ja, ja, ja, ja.
Hasta ahora no he visto cambios significativos en mi cuerpo (esperaba adelgazar) solo algo de aumento de flexibilidad (¡ya alcanzo a patear a la altura de mi estatura!) y resistencia pero no me desanimo, seguiré adelante. De lo único que me arrepiento es de no haber empezado antes. Pondría fotos pero no quiero descomponer sus monitores ja, ja, ja.

P.D. Cuidado conmigo ja, ja, ja...

jueves, abril 09, 2009

Dragon Shit Evolution...

Por todos lados se anuncia el estreno (que es precisamente hoy aquí en México) de la película Dragon Ball Evolution y la verdad me dá asco el solo escuchar el título de este intento de adaptación al cine con actores reales. Para empezar cambian la historia (por eso supongo que le agregaron lo de "Evolution" al título de la película), ahora (según el tráiler que ví) sucede que las esferas del dragón fueron creadas por humanos místicos o algo así, Kame Sennin (a.k.a. Maestro Roshi) ya es un anciano respetable, tiene cabello, le quitaron lo calenturiento y libidinoso, Bulma ahora es oriental y no tiene cabello azul, Gokú tiene novia (recordemos que tanto en el manga como en el anime Gokú no tiene ni idea de las complicadas relaciones del mundo civilizado) y Gokú... Gokú tiene una cara de idiota que no puede ocultar aunque le pusieran kilos de maquillaje además de andar vestido como cualquier jovencito puberto de primer mundo y pretencioso. Si bien es cierto que la película tiende a caer en lo dramático (el mundo esta en peligro) al igual que en la historia original, no conserva la originalidad y frescura de esta última y por lo tanto cae en lo mediocre.
En resumen; no se preocuparon porque al menos los actores tuvieran un mínimo parecido a los personajes originales, ¡oh! ¿pero qué demonios digo?; si no se preocuparon por la historia, obvio es que no se iban a preocupar por la apariencia de los actores. Aunque esto es cierto a medias, ya que si procuraron que los actores fueran en su mayoría jóvenes y con el típico estereotipo de belleza occidental tan venerado por los gringos (y de paso por toda la borregada esa a la que solo le gusta el cine comercial). Pero, ¿qué más se podría esperar de esta película si el imbécil director (James Wong) cuando aceptó dirigirla admitió no saber absolutamente nada del mundo de Dragon Ball?... ¡Salió chingón el cabrón!...
Y por si esto fuera poco (si, aún hay más) ya se habla de secuelas de la película (¡¡¡mátenme porque me muero!!!)... creo que tengo que ir a vomitar...
Al final cada quien es libre de ver lo que quiera, yo como fan radical de Dragon Ball (13 años de enajenación por Gokú y compañía lo avalan) no iré a ver esa basofía, en cambio cada vez que pueda trataré de persuadir a los que estan a mi alredeor de que no vean esa chingadera...
¡¡Ahhh!!, lo siento tenía que desahogarme.

P.D. Me aventé a todos los OVAS de Dragon Ball y aún así todos me parecieron malos a excepción de "Un mundo diferente" (donde solo sobreviven Gohan y Trunks) y "Una batalla solitaria final" (donde el padre de Gokú pelea contra Freezer).

P.D.2. También ví Dragon Ball GT entero aunque esta última ya no me gustó (obvio Toriyama no fue el creador de la historia), a lo que voy es que aunque soy fan trato de no perder objetividad... Es eso o simplemente soy una pinche habladora, amargada, necia, neurótica... Traigan al psiquiatra (el que lo entendió lo entendió ja, ja, ja)...

P.D.3. Todavía conservo un scroll de Dragon Ball (en la foto) en mi cuarto, y por si se lo preguntaron:si, yo si usé playeras negras de Dragon Ball...


lunes, abril 06, 2009

De tarántulas novatas...


Damos la bienvenida a otra blogger nueva, despistada, indecisa, insegura, gerontófila, con aires de diva frustrada, aventurera, atrevida, enferma, pero eso sí: muy cabrona.
Porque en estos días hasta el taquero de la esquina tiene un blog entonces... ¿porqué ella no?. Seamos testigos de sus sueños más guajiros, de sus anhelos de grandeza, de sus trastornos hormonales, de sus conquistas amorosas y de sus parrandas (a ver si es cierto que las tarántulas se comen a los machos después de copular ja, ja, ja, ja).

P.D. Visítenla, ya puse el link en su sección correspondiente ja, ja, ja

domingo, abril 05, 2009

En la obscuridad...


Fascinante obscuridad en la que los amantes se desinhiben por completo, los sentidos se agudizan y puedo escuchar con más claridad tu aliento en mi oído y tu respiración en mi cabello. Me encanta esa incertidumbre de no saber que parte de mi cuerpo acariciarás, ahora siento tus manos en mi cintura pero luego deslizas las yemas de tus dedos por mi abdomen, pasas lenta y delicadamente por los senos y te posas en mi cara. El aroma delicioso que desprende tu piel ahora es más perceptible, la saboreo deslizando mi lengua suavemente por tu cuello, una mano mía recorre tu pecho mientras la otra se aferra a tu espalda; me quedo estupefacta ahí sin saber que esperar de ti ¿qué seguirá ahora?.
Tus labios se unen ahora a los míos, no quiero separarme pero sin embargo lo hago y llevo el dedo de una de tus manos a mi boca, lo degusto como si fuera un manjar exquisito, lo mordisqueo suavemente; me aprietas contra tu cuerpo, nada cabe entre nosotros dos, solo nosotros y nuestra obscuridad, hermosa, misteriosa, cautivadora, excitante, dueña de mil emociones, testigo de esos deliciosos secretos entre tú y yo.

Nagana

P.D.Otro escrito inspirado por ti R.G.

domingo, marzo 29, 2009

El maniquí (Continuación de insomnio)...


El sol se resiste a ocultarse; sus últimos rayos lánguidos acarician las cúspides de los macizos edificios de concreto. El ocaso hace acto de presencia. Entonces; ya se divisan por el cielo bandadas de aves, diferentes unas de otras pero todas con un punto de reunión común: los árboles. Ella camina por una de esas avenidas con cuatro obsoletos e insuficientes carriles por los cuales se desbordan incontables automoviles conducidos por todo tipo de gente (que al igual que las aves tratan de regresar a su hogar), lo cual ocasiona ese caos vial típico de las horas pico, acompañado de sus respectivos ruidos estridentes (el rechinar de llantas, los gritos de algún conductor desesperado y uno que otro claxon).
La acera por la que deambula es bastante ancha, la componen en su totalidad establecimientos de servicios de todo tipo: comida rápida, papelería, artículos chinos ilegales, una librería pero principalmente tiendas de ropa. En especial ropa para dama, y aunque iba con la vista hacia el suelo (lo habitual en ella), sin querer su mirada se encontró frente a un maniquí esbelto, elegantemente vestido con un traje sastre, erguido altivamente y con soberbia mirada de seguridad. Esa falsa mirada de seguridad llamó su atención.
-"Cada vez parecen más humanos".-Pensó mientras contemplaba el rostro del modelo.
-¿Le gusta?, parece ser de su talla. Puede preguntar y pedir información sin compromiso.- Preguntó una ávida vendedora al observar a una cliente potencial.
-Ejem... si, esta muy bonito pero por el momento solo estoy comparando precios.-Mintió.
-Aunque no compre nada puede medirselo sin compromiso. A usted en especial le vendría muy bien el modelo. Se diseñó pensando especialemente en las necesidades de imagen de las mujeres jóvenes, competitivas y con deseos de éxito. Así como usted. Los hombres no quitarán la vista de su persona.- Insistió la vendedora de aparentemente unos 35 años.
"¿Yo una mujer competitiva y exitosa?.Como se nota la desesperación por vender de esta pobre mujer".- Pensó.
-Mmm... ¿En serio creé que se me vería bien?.- Preguntó fingiendo interés en hacer la compra.
-Claro que si. El traje de exhibición combina muy bien con su tono de piel.- Contestó la vendedora.
-Esta bien, muéstreme uno para medírmelo.
-Entonces pase por favor. Ahora mismo voy por uno de la misma talla que el de exhibición, estoy segura que le quedará a la perfección.- Dijo la vendedora mientras caminaba apresuradamente al interior de la prestigiada boutique.
-¿Puedo sentarme aquí mientras la espero?.- Respondió señalando una silla.
-Por supuesto, no tardaré mucho.- Dijo la vendedora entusiasmada creyendo inocentemente que por fin iba a vender ese traje tan costoso después de estar una semana en exhibición. Lo que no sabía la mujer es que su posible cliente acostumbraba fingir interés cuando estaba frente a vendedores muy persistentes. Su estrategia consistía en aparentar descubrir algún atributo a la prenda o el artículo en venta gracias al vendedor persistente, luego entraba a la tienda se medía la prenda o examinaba minuciosamente el artículo en cuestión, preguntaba el precio de contado y el tipo de tarjetas de crédito que aceptaban. Había ocasiones en las que luego preguntaba por artículos diferentes a los que le habían ofrecido al principio. Después de cierto tiempo (variaba dependiendo de su estado de ánimo) solía decirles a los vendedores que no traía dindero en efectivo, o que no tenía la tarjeta de crédito y se disculpaba prometiendo regresar al siguiente día para realizar la compra.
"Eso es para que aprendan a respetar la decisión de las personas. Si dices "no" significa "no". Pensaba luego de observar la mirada de frustración (en ocasiones de ira) de los vendedores engañados.
Y ahí se sentó con las piernas cruzadas hacia atrás esperando a su nueva vendedora "víctima". Observó a su alrededor. La tienda era amplia, alfombrada, exhibía ropa de los más diversos estilos. Las vendedoras vestían elegantemente así como la mayoría de los clientes.
"Es realmente curioso lo que un trozo de tela puede hacer creer a los demás. ¡Ja!, mujer jóven, competitiva, exitosa y hasta atractiva al género masculino." Pensó mientras a lo lejos vió su "víctima" con el traje en mano.
No gustaba mucho de visitar ese tipo de tiendas de artículos costosos, de hecho a veces le era insoportable estar ahí escuchando las quejas vacías así como el tono y timbre de voz de las típicas mujeres de con alto poder adquisitivo que acostumbraban visitar ese tipo de lugares. Más molesto era aún, el ver como las vendedoras (en especial de ese tipo de tiendas) trataban hipócritamente a las clientes débiles que, en busca de aceptación social, compraban todo para así tratar de saciar su vacío existencial.
-Aquí está el traje. Pase por favor al vestidor.-Dijo la vendedora señalando el camino.
-Gracias.
Después de unos minutos salió del vestidor para ver la imágen que el espejo le devolvía. La vendedora esperaba a un lado del espejo convencida de que el traje se iba a vender.
-Se lo dije. Era su talla. Le queda muy bien.
-Si, ¿verdad?.
-Claro, una mujer joven vestida así siempre llamará la atención de hombres y mujeres, especialmente de hombres. Proyecta usted una imagen estupenda.- Dijo la vendedora.
"Una imagen, eso es la sociedad actual, solo una imagen. Todos quieren aparentar ser algo que no son. ." Pensaba frecuentemente.
-¿Me veo casi tan bien como el maniquí?- Preguntó.
-Se ve mejor que el maniquí porque para empezar usted es humana. No es un maniquí.- Dijo la vendedora.
"Soy humana ¿y qué tiene eso de especial?. El humano es tan estúpidamente orgulloso como para sentirse superior a los demás animales. Y no conforme con sentirse superior a los animales todavía lucha con otros de su misma especie en busca de superioridad". Pensó en ese momento.
-Tiene razón.- Se limitó a constestar tímidamente.
-Tenemos modelos similares a este puedo mostrarle algunos.
-No, gracias este en especial me agradó. De hecho creo que me lo llevaré.
-Que bien porque esta semana tenemos promoción del 10% de descuento en ropa de esta marca tan prestigiada.
"Prestigio, todos lo quieren pero casi nadie lo tiene". Pensó.
-Muy bien, entonces proceda a empaquetarlo.
-Ahora mismo, no tardo- La vendedora de nuevo caminaba a pasos agigantados hacia la caja.
Ella en cambio regresó a contemplar al maniquí inmóvil que representaba la imagen exitosa que cualquier mujer anhela proyectar.
"Y pensar que puedo aparentar lo mismo que el maniquí".- Pensó.
Minutos después la "víctima" regresaba con la cara radiante y mostrando más amabilidad que anteriormente al sentir que el trato se cerraba irremediablemente a su favor.
-Ya puede pasar a caja a realizar el pago.- Dijo la vendedora señalando el lugar.
-Ah, si. Me apena mucho decirle que olvidé mi tarjeta de crédito y no traigo suficiente efectivo como para pagar el traje. Lo siento. Pero mañana mismo paso por el traje. Apártemelo por favor.- Contestó con su tan familiar pseudodisculpa.
-Si señorita. Mañana la esperamos aquí.- Esta vez el tono de la voz de la vendedora se había apagado así como el brillo momentáneo que su rostro tenía hacía unos instantes.
-Muchas gracias, tenga por seguro que volveré.
-Fue un placer atenderla.- Dijo la vendedora visiblemente frustrada.
Y acto seguido salió de la tienda no sin antes ver por última vez aquél maniquí distante, frío, autosuficiente y rozagante.
"Tengo que corregirme. No es que parezcan más humanos, el humano cada vez se parece más a un maniquí".
Y continuó su camino por la solitaria acera, con gente caminando en todas direcciones...

P.D. Creo que me dió verborrea.

martes, marzo 24, 2009

Bajo presión...

Tengo la angustia en el estómago todo el tiempo, la boca seca, la mandíbula rígida, sudor en las manos, dolor de cuello y espalda, insomnio y la piel erizada solo de pensar en el momento de la verdad. Por más que intento no puedo relajarme; estos días han sido los más críticos, los más angustiantes, quisiera poder adelantar el tiempo, ya quiero que termine esta semana...