El grupo con el que voy se conforma por tres hombres (cinta negra todos), un niño no tan niño (cinta amarilla) y otra mujer (cinta verde); así que ya me imaginarán vistiendo el dobok y haciendo el ridículo por ser la única cinta blanca del grupo. Además hay que tomar en cuenta que mi condición física es pésima (no hice nada de ejercicio en todo el 2007 y en nada en el 2008 hasta hace una semana) y si a esto le agregamos el problema de la columna combinado con mi constante apatía existencial todo parece predecir que no aguantaré mucho tiempo. Sin embargo estoy tratando de ser perseverante por mi propio bien. Por ejemplo, ayer fui a pesar de estar adolorida y traer la maldita rinitis fuerte y al finalizar me sentí rara. Quiero decir que se me hizo raro sentirme cansada pero al mismo tiempo relajada y satisfecha. Desde la primera clase me sentí adolorida de las piernas y un poco de los brazos, hoy solo amanecí adolorida de los brazos (¿ya es ganancia, no?). A ver en que termina esta locura, fantasía, utopía, disparate o como quieran llamarle. Seguiré informando aunque no le interese a nadie.
sábado, diciembre 13, 2008
Otra locura...
El grupo con el que voy se conforma por tres hombres (cinta negra todos), un niño no tan niño (cinta amarilla) y otra mujer (cinta verde); así que ya me imaginarán vistiendo el dobok y haciendo el ridículo por ser la única cinta blanca del grupo. Además hay que tomar en cuenta que mi condición física es pésima (no hice nada de ejercicio en todo el 2007 y en nada en el 2008 hasta hace una semana) y si a esto le agregamos el problema de la columna combinado con mi constante apatía existencial todo parece predecir que no aguantaré mucho tiempo. Sin embargo estoy tratando de ser perseverante por mi propio bien. Por ejemplo, ayer fui a pesar de estar adolorida y traer la maldita rinitis fuerte y al finalizar me sentí rara. Quiero decir que se me hizo raro sentirme cansada pero al mismo tiempo relajada y satisfecha. Desde la primera clase me sentí adolorida de las piernas y un poco de los brazos, hoy solo amanecí adolorida de los brazos (¿ya es ganancia, no?). A ver en que termina esta locura, fantasía, utopía, disparate o como quieran llamarle. Seguiré informando aunque no le interese a nadie.
viernes, diciembre 05, 2008
El reflejo...

Una paliza tan cruel y despiadada que quedes tendida en el piso retorciéndote como gusano por el dolor tan intenso, con la cara hinchada, amoratada, desfigurada y con sangre emanando a ríos por tu boca y nariz. Si, ahí estarás tú, sintiendo que a cada aliento que tomas vanamente para tratar de sobrevivir el pecho te lo reclamará por las costillas rotas. No podrás más que estar encorvada por los golpes recibidos en el abdomen que seguramente te causarán alguna hemorragia interna o la entallamiento de tus vísceras. Tratarás inútilmente de ponerte en pie pero no podrás más que arrastrarte (si acaso puedes) como una víbora moribunda pues tendrás los miembros inferiores fracturados.
¡Como añoro ser testigo de tu nauseabunda agonía!, ¡como deseo ver tu expresión (si acaso tu cara deforme todavía es capaz de mostrar alguna expresión) de fracaso, de frustración y arrepentimiento por saber que estas a punto de morir y no lograste hacer nada trascendente en tu vida!. ¡Ah!, se me olvidaba; si has hecho algo trascendente: lastimar a tu noble madre, preocuparla y provocarle el llanto por escuchar tus disparates existenciales y tus deseos de muerte.
Eres una idiota y tienes razón cuando dices que estarías mejor muerta; imagínate, podrían donar tus órganos a personas que tienen sed de vivir y al menos habrías hecho alguna obre de caridad en tu vida. Si, mi patética enemiga ahí estaré yo brindándote el reflejo de tu agonía como lo he hecho desde hace tantos años. Mejor dicho estaré dándote el último reflejo.
¡Ya despierta!. Levántate antes de que sea demasiado tarde. Aunque conociéndote, para ti ya es demasiado tarde.
Sincera y atentamente tu fiel enemigo: el espejo.
P.D. Una disculpa por el lenguaje tan vulgar y soez producto de mi ira. No tengo la preparación suficiente para crear un escrito decente; eso está fuera de mis posibilidades.
lunes, noviembre 03, 2008
Envejeciendo...

Cerró la puerta desganadamente, por fin iba a tener un momento de privacidad, de solo estar con ella y no rodeada de los demás que últimamente la hacían sentir como si tuviera una piedrita en el zapato. Comenzó a despojarse de las prendas; una por una, lenta y torpemente talvez por el efecto del somnífero que hacía una hora había ingerido o por la apatía constante que vivía en ella desde hace muchos años pero que se había acentuado por su reciente fracaso laboral. Bostezó y tiro al piso su última prenda. Abrió la puerta del cancel y se introdujo en ese pequeño espacio que además de ser donde limpiaba esmeradamente su cuerpo también servía especialmente a ella como paño de lágrimas, lugar obligado de reflexión, de introspección, de toma de decisiones y esporádicamente de rudimentario salón de canto donde sus alaridos se escuchaban hasta la casa de al lado. Abrió tres cuartos el grifo de agua caliente y aproximadamente un quinto del grifo del agua fría. Siempre le agradó de sobremanera el agua caliente al asearse. Las pequeñas gotas comenzaron a salir disparadas como proyectiles impactándose en todo su cuerpo que apenas si alcanzaba el 1.61 m de estatura. Pronto todo el lugar se llenó de vapor.
-Ojalá que mi vida se esfumara tan pronto como este vapor.- Pensó y acto seguido cerró ambos grifos y comenzó por untar el shampoo en su delgado y lacio cabello castaño claro. No era muy largo, le llegaba al hombro; ese ha sido su estilo siempre ya que nunca ha querido las complicaciones propias del cabello largo en una mujer. Tampoco era muy abundante debido a la genética (según ella; por parte de su padre) y al acelerado ritmo de vida y presión de su reciente perdido empleo. En circunstancias en las que se veía sometida a un nivel alto de presión su cabello era el menos fuerte, decidía marcharse por su cuenta y terminar adornando su almohada, blusas, suéteres, peine, platos con comida recién preparada, libros, revistas, cajones de ropa, teclado de computadora, zapatos, al parecer para su cabello cualquier lugar era bueno menos una cabeza estresada, con migrañas constantes y con la sensación de estar a punto de reventar. Cuando terminó de masajear el cuero cabelludo se dió cuenta de que en su mano quedaron algunos cabellos.
-Tan débiles como yo, inútiles.- Dijo en voz alta. Luego comenzó a tallar su cuerpo empezando por los brazos, bajando a las manos pequeñas como las de una niña de entre 10 y 11 años. Prosiguió con su cara a la cual solo le pasaba el jabón en círculos, tratando de no pasar el jabón a los ojos cafés obscuros. Cada que lavaba la cara se topaba con una cicatriz redonda huella que la varicela dejó en ella durante la adolescencia y aún con el insignificante tamaño de un lunar de unos 0.5 cm de diámetro ella siempre la detestó. Paso el jabón por su frente y al rozar el ceño se dió cuenta de que estaba tenso como de costumbre.
-Ya no voy a arrugar esta parte de mi cara, me hace ver más vieja.- Y aunque así se decía siempre, tiempo después se descubría con ese gesto tan característico de ella. Parecía que era una expresión automática y omnipresente en su cara. Propia de su personalidad. Lo que más preocupaba a ella de su cara era una línea de expresión en su frente aparecida desde hace cuatro años. Siempre preguntaba a personas de su entera confianza una y otra vez por la "raya" (así le decía ella). Y aunque siempre escuchaba respuestas como "¿cuál raya?", "no se te nota", "solo se ve si te acercas demasiado", "no es nada exagerada" ella creía que los demás ocultaban la verdad, que a sus espaldas siempre comentaban que ya se veía más vieja, que la edad se le estaba viniendo encima y que con el pretexto de comentar sobre su cara avejentada (según ella) aprovechaban para empezar a criticar dura y despiadadamente su persona, su vida. Al terminar de lavar su cara talló sus suaves y blancos senos talla 34 B, estaba conforme con ellos.
-No son los más bonitos del mundo pero no estan despreciables, son una de las pocas partes decentes de mi cuerpo.- Se decía a menudo. Solo se avergonzó de tenerlos en la pubertad ya que empezaron a salir impetuosamente cuando tenía 10 años. Ella aborrecía que sus compañeritas se dieran cuenta de eso y la señalaran. A esa edad prefería usar playeras holgadas para disminuir la apariencia de su cuerpo pueril en desarrollo. Después talló el abdomen el cual a ella le parecía perder firmeza por la falta de ejercicio y por la reciente disminución en la producción de la hormona del crecimiento. Nunca fue llenita, redondita o cualquiera de esos eufemismos que normalmente se usan para describir a las personas con sobrepeso. No obstante, nunca le gustó mostrar el abdomen; sentía que no era digno de ser mostrado.
-Lo mostraré cuando tenga abdomen de lavadero, lo cual viendo mi tendencia a no hacer ejercicio parece que nunca pasará.- Decía cuando alguien le sugería mostrarlo con alguna prenda para que se viera más atractiva. Continuó el aseo con el tallado de piernas y pantorrillas las cuales siempre le desagradaron por ser muy claras y delgadas, especialmente delgadas en la parte de las pantorrillas. No sabía a que se debía eso si su deporte favorito era el futbol y aunque no tuvo nunca la oportunidad de jugar en un equipo por cuestiones culturales (¡¿cómo va a jugar una mujer un deporte de hombres?!) lo jugaba casi siempre y a menudo entre hombres siendo ella la única mujer. "Manflora", "desviada", "rarita", "marimacho", "lesbiana", decían seguido sus compañeras sobre todo en la secundaria pero a ella no le importaba; estaba segura de que le atraían sexualmente los hombres, en especial su profesor cuarentón de química. Cuando no querían los muchachos jugar con ella no le quedaba más remedio que practicar sola y se hizo experta en ese deporte, sentía que estaba a la altura o incluso por encima del nivel de cualquier jovencito de su edad. Con este contante ejercicio sus piernas debieron engrosarse más pero no fue así. Además alguna que otra vena se asomaba por la piel blanca y esto le repugnaba de sobremanera. Por eso tampoco le gustaba usar falda o vestido.
-No hay manera alguna de que enseñe las piernas, no tienen remedio, nunca usaré falda.-Y cumplió su promesa desde los 15 años. Lavó cuidadosa y profusamente los genitales los cuales no tenían nada de especial, odiaba el vello inútil que emanaba en esa región. No se explicaba cómo los hombres podían perder la cabeza por una vagina.
-Los genitales de una mujer son muy simples: clítoris, labios menores, labios mayores y la vagina que solo es un hoyo carnoso como la parte interior de las mejillas. En cambio los genitales de un hombre son más vistosos: un pene flácido que se pone erecto es vistoso y más interesante que un clítoris en el mismo estado que no cambia significativamente de tamaño. Además están los testículos que normalmente están a diferente altura cada uno. Eso si es interesante y llamativo aunque no es motivo suficiente para perder la cabeza por un hombre.- Pensaba.
Después talló la espalda y cuello para finalizar con los pequeños pies talla 23. Finalizada la rutina procedió a abrir de nuevo los grifos de agua. Rápidamente se lleno de vapor todo el lugar nuevamente pero esta vez parecía un improvisado sauna doméstico. Pasaron los minutos y aunque ya no quedaba más jabón por remover de todo su cuerpo, continuó bajo la lluvia de agua caliente con la vana esperanza de que al menos esto la relajara un poco.
-Dicen que el agua caliente es buen relajante muscular, espero que le sirva a mi cuello y a la contractura de la espalda.-Intuyó. Y es que el estrés a parte de ocasionarle la caída de cabello le había dejado como legado una tortícolis crónica y varias contracturas musculares.
-Parece que mi columna fuera la de una anciana de 85 años.- Se lamentaba frecuentemente. Bostezó de nuevo y después de oir el estruendo de su molesto padre tocando la puerta se dio cuenta de que ya era hora de abandonar el baño.
Tomó su toalla y seco perfectamente su cuerpo enrojecido por la temperatura del agua; al agacharse para tomar su ropa sintió que perdía el balance pero pudo finalmente detenerse en el portatoallas.
-La pastilla está haciendo efecto, creo que ahora si podré dormir.-
El insomnio era muy habitual en ella, le había hecho compañía desde la infancia. Comenzó a ponerse su ligera ropa de dormir: una playera larga, holgada y vieja, pantaletas blancas y un short corto el cual usaba sin ninguna preocupación porque estaba en su casa. Ahí se sentía libre para mostrar sus piernas. No se puso brasier, talvez era una conducta aprendida de su madre ya que esta no usaba ropa interior para dormir. Terminó por fin de vestirse.
-Bendita por siempre sea la ropa que cubre todas las imperfecciones de este cuerpo (y el de otras personas).- Pensó.
Limpió el espejo sudado por efectos del vapor y vió su cara en la que resaltaban las manchas típicas de las ojeras encarnadas en ella.
-La raya parece seguir igual y todavía no tengo patas de gallo, ni papada.- Se dijo a sí misma A un día de cumplir años (más de 20 y menos de 30) se sentía más vieja y decadente que nunca…
miércoles, octubre 29, 2008
Por eso nunca progresamos...
- ¿A dónde vas?
No creí que me hablaran a mí y por eso seguí sin voltear a ver quien había hecho la pregunta.
- ¿A dónde vas?- Esta vez sentí que me jalaban del brazo y por fin volteé para ver quien había hecho la pregunta.
YO: Ahhh. Hola. ¿Cómo estas?.
ELLA: Bien. Yo te ví hace meses en Ocotlán, iba en mi carro hice sonar el claxón pero ni volteaste.
YO: Pues ni me di cuenta. Nunca hago caso al claxón de un automovil.
ELLA: ¿Cómo te ha ido?, ¿todavía estas allá?
YO: No; ya no.
Bla, bla, bla, bla platicamos resumidamente de mi vida. Mientras noté como descaradamente se me quedaba viendo de arriba a abajo y viceversa. Tan pronto terminaba de hacer su recorrido por todo mi cuerpo empezaba otro nuevo escaneo de este. No sé que buscaba, parecía como si algo se le hubiera perdido. Repentinamente se quedaba estacionada en alguna parte en especial (abdomen principalmente) y yo me sentí incómoda. Cuando esto ocurría yo le buscaba la mirada a ella para desviar su atención y muchas de esas ocasiones le valió y seguía cínicamente buscando "algo" en mi cuerpo.
Entre la plática de mi vida salió de esta persona la siguiente pergunta:
-¿Ya te casaste?.
A penas iba a contestar cuando se me adelantó.
-No, tú no te casas. ¿Pretendientes?.
De nuevo iba a contestar cuando se me volvió a adelantar.
-Ja, ja, ja ¡nooo!, ¡tú, no!.
Le regresé la pregunta:
YO: ¿Y tú ya te casaste?
ELLA: No, no quiero terminar manteniendo huevones.
YO: ¿Trabajas aquí?
ELLA: Si
YO: ¿No habías estudiado derecho?, ¿qué haces aquí?.
ELLA: Soy secregata (refiriendose a que era secretaria, comentario que me molestó). Estoy estudiando mi segunda carrera: trabajo social. ¿Te imaginas me voy a tragar a la gente? (Eso mismo había pensado yo).
YO: ¿Trabajas aquí por tu mamá?
ELLA: Si, gracias a ella entré aquí.
YO: ¿Te pagan bien?.
ELLA: Si, además trabajo de 07:00 a 13:00 y no como los pinches obreros que se chingan a lo pendejo tanto tiempo. Que trabajen los burros pendejos (este comentario también me desagradó de sobremanera).
YO: Y supongo que no es muy presionante (ya llevabamos casi 20 minutos de conversación y ella como si tuviera todo el tiempo del mundo).
ELLA: No creas es una chinga, hay mucho trabajo.
YO: Oye ¿y no te regañan porque no regresas; ya llevamos buen rato platicando?.
ELLA: No, yo hago lo que quiero (¡ja! y me acababa de decir que era una chinga). Deberías trabajar aquí.
YO: ¿Ocupan ingenieros?. Se me hace raro.
ELLA: ¿Qué no haces análisis de sangre, caca y todo esos análisis clínicos?.
YO: No, eso lo hace un químico farmacobiólogo.
ELLA: ¿No eras química?.
YO: Ingeniera Química.
ELLA: Bueno "equis" al fin y al cabo es lo mismo. Para mí todos los químicos son lo mismo. (Quise explicarle la diferencia pero consideré que iba a ser una pérdida de tiempo).
ELLA: Cambiando de tema ¿qué crees?, la otra vez vi a fulanita (no diré el nombre) y se veía gorda como si estuviera embarazada. Tenía novio ya se la han de haber "echado", que pendeja (otro comentario estúpido y molesto).
YO: Pues yo no he visto a nadie de la secundaria.
ELLA: Es que te fuiste lejos. Oye pasame tu número de celular.
Y así por fin me dejó en paz.
Que charla tan más molesta. En resúmen su vida había sido: "estudiar" (y lo pongo entre comillas porque nunca lo hizo) derecho en una escuela privada (nunca pudo ingresar a la Universidad de Guadalajara porque nunca pudo con el exámen de admisión), "estudiar" una segunda carrera, trabajar en un puesto administrativo por "palancas" que tiene su madre y no por su mérito y echarse flores a ella misma asegurando ser una mujer exitosa, independiente, abogada y soltera decente a la que ningún "cabrón, huevón hijo de puta" (como ella les dice) se ha podido "echar".
Y se supone que nosotros somos los que podemos cambiar este país, ¿será?.
miércoles, octubre 15, 2008
¿A dónde voy?
Necesito una indicación sobre qué camino seguir; no, no es cierto, necesito una brújula, eso es, necesito una brújula que me oriente. Pero ¿dónde consigo una brújula mental?, además ¿qué hago si según mi perspectiva no hay ya camino qué seguir?, ¿ir al vacío?...
domingo, septiembre 28, 2008
Lluvia...

Amiga lluvia:
Que tu aliento a tierra mojada sea lo último que huela, que nunca me dejes sola, deseame tanto como yo a ti.
lunes, septiembre 15, 2008
Back to home...
Aunque no todo es color de rosa; hace días fui al ortopedista para atenderme el dolor de cuello y espalda que me hace la vida imposible desde hace un año y me dijo en resumidas palabras que mis vertebras cervicales y dorsales estan mal acomodadas debido a una mala postura, que tendré que ir a sesiones de rehabilitación (por lo menos 15 y caras) y luego de eso volveré a a pasar por la penosa revisión de columna para confirmar la efectividad del tratamiento. Solo espero que sirvan porque ya estoy harta de este fastidioso dolor.
Pues por hoy eso es todo, con esto es sufieciente para desentelarañar este blog. Amenazo con volver aunque no muy seguido porque como ya se habrán dado cuenta no sé me da lo de escribir y no tengo fuentes de inspiración (así soy yo).
domingo, junio 15, 2008
Sentimientos encontrados...
Sin embargo, y a pesar de todo lo anterior eres fundamental en mi vida, porque ¿quién soy yo para juzgarte?, yo también estoy llena de defectos los cuales tú también has tenido que soportar tantos años. Y es que para mí es muy fácil criticarte pero... ¿qué sé yo de lo que tuviste que pasar para convertiste en quién eres?, a penas cruzamos un par de frases y esto porque es bastante indispensable hacerlo; pero me doy cuenta de que en realidad no sé mucho de ti, lo poco que sé es por otras personas pero no por ti... (solo recuerdo una charla contigo pero fue hace ya diez años y no estabas en tus cinco sentidos). Además falta tomar en cuenta que cuando tenías mi edad yo ya tenía casi 4 años y mi primera hermana venía ya en camino. No debió ser fácil tanta responsabilidad para alguien joven (yo le tango tanto miedo a esa situación), otros hubieran preferido huir; aunque el tema de la responsabilidad no lo quiero tocar (porque ya sabes que ella te rebasa y nos sacó adelante a todos) pues según mi percepción estas algo mal pero nunca lo has querido aceptar. Aún así todo lo manejaste a tu modo, cada quien lo hace como quiere y como puede, yo todavía no tengo la oportunidad de hacerlo y creéme que me asusta porque con lo poco que me conozco siento que seré la peor. Estoy segura de que he sido la persona que más te ha insultado en tu vida (así como yo puedo asegurar que eres la persona que más me ha insultado en toda mi vida) y aunque no lo creas me odio profundamente por eso. Es algo que nunca me podré perdonar, es algo con lo que he cargado desde hace mucho y que nunca superaré. Sé que cuando mueras seré quien más sienta remordimiento por todo y me odiaré más de lo que me odio en estos momentos que todavía estas vivo. No espero tu perdón (te lo pedí hace mucho tiempo y te valió, siempre me hiciste hacer sentir peor), siendo sincera no lo merezco y aunque me lo dieras siempre cargaré con la culpa. No sé que esperas de mí, sé que soy la peor de tus hijas, siempre me lo has dicho, pero también ten en cuenta que soy la primera y aunque no lo quieras reconocer conmigo (y con tu segunda hija) fue con quien más errores cometiste. Fuimos a las que trataste peor pero... ¿tú que ibas a saber?, ¿dónde enseñan a ser padre?. Ojalá y algún día puedas decirme o ver algo bueno en mi asquerosa persona, lo que sea. Por mi parte yo espero algún día poder decirte que a pesar de todo te quiero (aunque también te he odiado, ¿que enferma, no?) y espero algún día te lo pueda demostrar con un abrazo sin tener que soltar una sola lágirma...



